¿CÓMO ME VOLVÍ ADICTA AL TRABAJO?
Mi nombre es Lina Arango y soy adicta al trabajo. 😜
No, un momento. La cosa no es tan así. Empecemos por el principio.
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| Años de groncheta |
Tengo 38 años, de los cuales 23 los he dedicado al trabajo. Es decir, conocí las mieles del reconocimiento desde que tengo 15 años, aunque a decir verdad, en esa época lo hacía más por necesidad que por reconocimiento. Mi primer trabajo fue en una óptica en la que me contrataron sin papeles, sin contrato y con pago en efectivo. No fui muy buena vendiendo gafas. Las dueñas me hacían pasar por "John". Así como lo leen, cuando los clientes entraban a la óptica para arreglar los típicos tornillos de las patas de las gafas, ellas me hacían ponerlas en una ventana que daba a un cuarto trasero y preguntarle a un "John" que no existía para cuándo podría tenerlas listas. Yo siempre decía que en 30 minutos. Cerraba la óptica, me metía al cuartico, arreglaba las gafas y listo. John hacía un trabajo maravilloso y yo ya estaba teniendo trastornos de personalidad múltiple. En mis ratos de ocio tenía largas conversaciones con "John".
😂😂😂😂😂😂😂
No era muy buena para el trabajo porque un séquito de adolescentes me esperaba en la entrada del negocio. No era visualmente agradable ver a un montón de "gronchetos" (dícese de los que escuchaban rock de los 90) sentados en el piso de Unicentro, burlándose de "John" y esperando ansiosos mi hora de salida, así que el trabajo duró poco. Sin embargo, a los de mi generación nos tocaba trabajar para darnos gusto, (por lo menos a los de mi estrato) así que pronto encontré trabajo de temporada en diferentes cargos: mesera, vendedora en un almacén donde nos vigilaban hasta la ida al baño, donde había cámaras en cada rincón y estaba prohibido sentarse. Trabajé como en tres almacenes diferentes, todo en temporada o fines de semana. También fui la recepcionista de una peluquería re famosa en esa época. Ahí me fue bien, en especial porque me ponían linda gratis, pero me sacaron porque les daba susto meterse en problemas por mi minoría de edad. También fui seleccionada para trabajar como recreacionista, pero a eso si no me le medí, era un abuso completo.
A mis 19 años, ya en la universidad, me llegó la información de una distribuidora de licores que necesitaba niñas para promocionar cierto traguito que camina y ahí empezó la gloria. Ganaba muy bien, trabajaba tres horas los fines de semana y con eso ayudaba en mi casa y me daba todos los gustos del mundo. Lo único malo era que me tocaba ponerme unas botas que parecían zancos y en la madrugada me daban unos calambres de futbolista que me mataban. Eso no fue un problema, al poco tiempo aprendí el truco de estirar la pierna con los dedos de los pies hacia abajo y cada vez fueron menos, así que viví unos años gloriosos.
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| Mi bebé precioso |
Me gustaba eso de tener plata, verme "linda" y hacer un poco lo que me daba la gana.
Estuve un par de años viviendo delicioso entre la rumba, el novio al que amaba, la U y el trabajo hasta que... quedé en embarazo. Ahí la cosa se puso complicada y pues ni modo de trabajar como modelo con una barrigota, así que me tocó salirme y dedicarme a vender platería como para ayudarme con mis gastos y los de la casa, pero era tan mala cobrando que definitivamente renuncié. Tuve a mi bebé a los 22 años, y aunque el papá "se hizo cargo", digamos que es como cuando ves un montón de punticos negros, algunos grises y unos casi míticos blancos. En esos casos es mejor el gris que el negro porque el blanco casi no se ve, mejor dicho era como un peor es nada, o como decir que en el país de ciegos el tuerto es rey. Quiero decir que mi peor es nada, estaba, daba platica, muy lo justico, no era una mamá soltera a la que todo le tocaba sola, pero de ahí a decir que era el mejor compañero del mundo, pues hay un trecho enorme. Desesperada por no tener que pedirle nada, empecé a buscar trabajo. Trabajé en una constructora vendiendo apartamentos, pero era un desastre. Me echaron rápido y ahí sí que pailas. Pero cuando me estaban despidiendo le dije muy orgullosa a la señora: esto no es lo que me gusta, esto no fue para lo que estudié, hasta me está haciendo un favor. Yo me dedicaré a lo mío.
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| Dolorosa pues. La rumba me llama |
Sin tener luces de cómo carajos iba a hacer eso, salí muy oronda con la lágrima en el gañote y una seguridad pasmosa de que así sería "pronto llegará el día de mi suerte" y así fue. Unos días después una amiga me contó que estaban haciendo un concurso en cierta emisora para encontrar DJ. Me daba
horrible de pena meterme en esas, yo que era tan popular en el mundo de la "farándula disco" de Medellín, no podía concebir meterme en un concurso y menos para una emisora tropical. (en este punto tengo que decir que me he creído de estrato 50 desde que nací, aunque nada más lejos de la realidad) Pero, la necesidad tiene cara de perro y además yo había soñado desde mis seis años con ser presentadora de noticias y aunque esto ni se le parecía, la emisora le pertenecía al molusco, así que estaba un poco más cerca de lograr mi sueño. Pal´ carajo la pena, me dije, pero no le conté a nadie. Llegué a una discoteca inmensa, había 900 participantes haciendo fila. Por poco y me devuelvo, pero algo me dijo que me quedara. Me hicieron un examen para ver qué tanto sabía de la emisora y lo perdí por completo porque en ese entonces como buena grilla estallada, solo escuchaba "trance". Sin embargo, fui quedando entre los finalistas en cada prueba hasta que quedamos tres. Ahí sí le conté a todo el mundo porque uno se ganaba el concurso si obtenía el mayor número de votos telefónicos.
¡Me lo gané! No podía ser más feliz. Me vincularon directo en el molusco con un contrato de medio tiempo. El sueldo era nada comparado con lo que me podía ganar vendiendo alguna cosa, incluso con lo que me ganaba promocionando licores, pero eso era lo que yo quería y ahí me quedé. Fueron días duros, la plata no alcanzaba, yo vivía con mi hijo de ocho meses, mi mamá y mi hermana. parecíamos sardinas enlatadas en el apartamento que además quedaba en un quinto piso sin ascensor, así que calculen la subida con coche, pañalera, y bebé encajado en el hueso de la pelvis. Hasta pensé en volverlo monje de clausura a ver si me evitaba la subidera y la bajadera de escalas, pero no, creó que no le sonaba la idea a nadie.
A los dos meses de entrar a la emisora, el que fue mi jefe, se fue para otra empresa de radio. Los recién llegados, un jovencito como yo que había ganado el puesto masculino del concurso, nos hicimos cargo de la emisora como pudimos mientras traían al "putas de aguadas".
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| Chulavita |
El hombre llegó. Le decían "Chulavita" solo imagínense eso. Era muy mala leche conmigo. Eramos entonces tres
DJ´s en la emisora, yo la única mujer y la única con hijos. Sin embargo, me ponía los turnos de noche en pleno diciembre a pesar de que tenía un hijo de menos de un año y de que por supuesto quería pasar con él la navidad. Pero cuando le decía que se pusiera en mi lugar, me decía con su acento caleño: "no te preocupés mamita que detrás tuyo hay millones queriendo este puesto, vos verás" Ya la cosa era personal y decidí que si me quería sacar me iba a tener que echar porque yo no me iba a rendir. Pues bien, tiempo después se convirtió en mi mejor maestro y hasta en paño de lágrimas con cada cosa que me hacía el peor es nada, del que por desgracia seguía enamorada, anhelando ese cuento de la casita con papá, mamá, hijo y perro. Por fortuna eso nunca pasó.
"Talla S" venga mamita le muestro este artículo, yo sé que a vos te gusta leer. me decía mi jefe cuando me veía triste. Le aprendí y lo quise mucho. Poco a poco me fui ganando un lugar en la emisora. Yo era feliz en medio de la salsa y "las complacencias" a los oyentes. Ya había perdido la vergüenza. Ya hasta había puesto música de despecho, Reggaetón y todo lo más mañé que había en el mundo musical, pero hasta a eso le cogí cariño.
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| Veracruz y la felicidad |
Cumplí un año en esas, hasta que un día cualquiera me llamó mi ex jefe a decirme que me quería para la emisora de Rock de la empresa en la que ahora él trabajaba. Yo no hablaba ni jota de inglés y con el Rock, me había quedado en los años 90 porque después me dediqué a la rumba de puro "chucu chucu". ¿Estás seguro de que yo soy la mujer para ese cargo? le pregunté. Me dijo que estaba seguro y que no me preocupara que ya aprendería. El sueldo era más del doble de lo que me ganaba así que desempolvé las platineras y llegué al mundo de "Peter Pan". En mi primer día de trabajo casi me da un infarto cuando vi a mis compañeros, puros "niños" de mi edad o menores, cuyo principal oficio era ponerle sobrenombre a sus pipís y leer de música y cine todo el día.
Quería salir corriendo, estaba en el lugar equivocado sin duda alguna, pero muy pronto hice mi primer amigo que además de hacerle bromas a todos y ponerle nombre a los pipís, se dedicó a desatrasarme de lo que había pasado en esos diez años en el mundo de las "bolas de mugre". Poco a poco me convertí en UNO más. Tengo que decir que nunca existió una mejor época laboral, en realidad después de eso tampoco existió un mejor momento. Yo me convertí en una grilla regenerada, amante del Rock´n roll y en especial de las bandas locales, que tanto amé.
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| Una de tantas grabaciones |
Lo mejor de todo era que la emisora era bastante popular y las mieles de la "fama" no se hicieron esperar. Yo me sentía toda importante en especial porque le estaba callando la boca al peor es nada que alguna vez se había burlado de mi "carrerita que para nada me serviría". Ahí además me enamoré perdidamente de mi adorado tormento que era un compañero medio emo del que jamás pensé que pudiera enamorarme, pero que me sacó finalmente todas las canas que hoy tengo. Él era ante todo mi amigo y luego fue mi jefe. Me enseñó mucho. Él es un hombre muy talentoso, recto, honesto y feo, pero sexy. Gracias a él empecé a hacer promos para la emisora y pronto me llamaron de dos estudios de grabación. Ahí empezó mi carrera como voice over (voz comercial) y mi vida cambió del todo.
Hice mis maletas, agarré mi chino y me fui para aposentos Tuta, mi pueblo. (para mayores de 35) Me fui a vivir con mi hijo a un apartamento modesto, pero que yo veía como un palacio porque era mi espacio y eran mis reglas. Trabaja todo el día y llegaba muerta, pero amaba lo que hacía y me iba bien.
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| Y se cumplió el sueño |
Un día de la nada me llamó mi mamá a decirme que una amiga le había contado que estaban haciendo casting para algo en Teleantioquia, que ella no sabía bien, que anotara un nombre y se despidió rápido porque salía del país justo en ese momento. Me fui el día del casting vestida como para una rumba y el papel en el que tenía el nombre del director había sido destruido por mi hijo, así que solo pregunté por el casting y me dijeron que subiera al piso tal. Cuando llegué vi a varias mujeres de chaqueta, todas arregladas como de peluquería y yo dije: estoy frita. Cuando me saludó la persona encargada, me dijo que el casting era para el noticiero del medio día y me entregó un libreto. Yo no lo podía creer, era mi sueño haciéndose realidad, pero no tenía ni la pinta, ni la experiencia de las otras, así que no pensé que lo fuera a lograr. Me fue fatal en el casting, todo se me olvidó. La Chechi Baena se quedó en palotes al lado mío con esas patinadas que me pegué y sin embargo, una semana después me llamaron que porque querían repetir mi casting con la ropa y el maquillaje adecuados. Lo repetí sintiéndome mejor por el atuendo, pero me equivoqué de todas formas. Salí medio triste porque nunca pensé que me escogerían, pero no fue así. Un miércoles de Semana Santa, me llamaron a la emisora dándome la bienvenida al noticiero. La fiesta fue tremenda con mi compañeros, mi vida no podía ir mejor.
Ahora tenía dos trabajos, grabaciones por montones con marcas que ni se imaginan y un hijo pequeño al que criar, pero no me importaba el exceso de ocupación. Hacía lo que amaba, así no me diera tiempo ni para almorzar. Tenía el respeto y reconocimiento de familiares y amigos, incluyendo al peor es nada. Ahí tenés mi "carrerita que pa nada me iba a servir" pensaba. Eso era lo que de alguna forma me motivaba. No me di cuenta en ese entonces en el motor tan grande que fueron sus humillaciones y desplantes para mí. Me convertí en un berraca. Eso era lo que todo el mundo decía de mí. Esa era mi valía, lo que alimentaba mi autoestima, lo que me hacía existir.
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| "Julito no me cuelgue" |
Después de que se acabó la emisora de rock en la que trabajé por cinco años, (eso fue una tragedia) yo ya vivía en un apartamento muy bonito, en un exclusivo sector de la ciudad, tenía carro y una carrera en asenso porque muy pronto me llamaron de una emisora que transmitía a nivel nacional, una de las más importantes de este país, donde la voz del director es la voz de Dios, tanto que los oyentes llaman y ruegan que no les cuelgue. Seguía en el noticiero, había cumplido mi sueño, tenía todo para ser feliz, pero como suele pasar uno no se da cuenta.
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| Larga historia |
De lo que sí me daba cuenta era de que era una mujer admirada por muchas personas, (odiada por otras) no por estar en medios, en realidad la admiración partía de la capacidad de salir adelante. Me volví adicta a ese reconocimiento, a esa valía de mujer berraca que todo lo ha hecho a pulso y sola. Así que para ser justos, mi adicción no es al trabajo, es a ese síndrome de Wonder Woman tan bravo del que padecí por años. Todo eso hasta que se acabó mi trabajo en los medios (esa es otra historia) y hasta que me casé (esa también es otra historia).
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| El día que me casé con Fidel |
Quizá por eso decidí hacer mi empresa, para seguir siendo una berraca y ¿saben qué? ME MAMÉ. Yo no estoy sola, nunca lo estuve. No quiero hacerlo sola y no quiero ser una berraca, fuerte y dura.
Los invito a leer mis historias, las que se vienen a partir de esta nueva vida que no sé cómo vivir, pero que estoy segura es la que quiero tener. Me gustaría mucho que me acompañen, no los estoy obligando aunque sea una completa control freak, pero si yo fuera ustedes, me leería, así fuera solo para burlarme de la vida de otros que se empelotan con letras.
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| El adolescente |
Como ya saben, no escribo cortico, pero es que traten de poner 23 años de historia en una sola entrada a ver cómo les va, los quiero ver. En este resumen solo quise contextualizar un poco el punto de la vida en el que me encuentro, me salté mil cosas, como las historias de amor, pero es que solo esas darían para un blog dedicado a ese tema. Aunque eventualmente volveré al pasado para contar cosas que creo importantes, lo fundamental aquí es lo que está pasando ahora y lo que viene. A caminar este camino conmigo es que los invito, si no les da pereza leer.
¡Besos pa´ todos! 😘😘😘











Escribes muy bien. Me alegra que hayas seguido la sugerencia de tantas mujeres :)
ResponderEliminar¡Gracias por leerlo y por impulso!
EliminarLinaaaaa lo máximo , que linda historia! abrazo
ResponderEliminar¡Gracias! Un abrazo para ti también.
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